El sol se esconde tras la montaña, empieza a anochecer en “La casa del rio” como la llamo Lu, nuestro primer cliente.

Se van apagando poco a poco todos los sonidos.
El silencio y la calma empieza a llenar el paisaje.
El único que se queda todas las noches, es el relajante sonido del agua y algunas noches viene de visita el armonioso sonido del viento.
En las noches calurosas de verano el sonido que acompaña al agua es el cantar sereno de los grillos.

Va oscureciendo más y más y de repente… ¡una estrella!
¡Allá… otra!, y …otra!
Cuando quieres darte cuenta esta todo el techo del mundo lleno de ellas, las reinas de la noche que lucen brillantes, majestuosas y enigmáticas.
Las primeras en aparecer: Vega, Deneb y Altair
La más brillante: Sirio
¿Dónde está la constelación de Orión? ¿Allá la ves?
¡Mira la Osa Mayor!
¡Allí está la Osa Menor!
¡Cruzando la montaña se ve la Vía Láctea!

Solo queda una cosa por hacer esta noche, dejarse llevar y observar su grandeza.